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LA INDIGESTIÓN DE COPENHAGUE
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Fuente: Elpais.com; Por: JOSE REINOSO / AGENCIAS -
Pekín / Bruselas
Publicado: 23/12/2009
China acusa a Reino Unido de meter cizaña sobre la conferencia - La UE la considera "un desastre" – Francia prepara su propia cumbre sobre selvas.
Al mundo le cuesta digerir el fracaso de la Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague. Todos los países echan balones fuera y se culpan unos a otros de no haber logrado un acuerdo vinculante para actuar con decisión contra el calentamiento.
Si anteayer la secretaria española de Medio Ambiente, Teresa Ribero, acusó a Estados Unidos de dejar de lado a la UE, ayer alzó la voz el país más contaminante del planeta, China. Pekín reaccionó con ira a unas declaraciones del ministro británico de Cambio Climático, Ed Miliband, y acusó a Reino Unido de querer sembrar la cizaña entre los países pobres sobre el resultado de la cumbre.
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El ministro de Exteriores español admite el "fracaso" de la reunión.
En un artículo de opinión publicado el domingo pasado en The Guardian, Miliband dijo que Pekín había "secuestrado" la cumbre al haber rechazado que el tratado fuera vinculante y haber impedido que se incluyeran reducciones cuantificadas de las emisiones de CO2. "No logramos un acuerdo sobre el 50% de recorte en las emisiones para 2050 o el 80% de reducción para los países desarrollados. Ambos fueron vetados por China, a pesar de que tenían el apoyo de una coalición de países desarrollados y la inmensa mayoría de los países en vías de desarrollo", escribió Miliband. "No podemos permitir de nuevo que negociaciones en puntos fundamentales sean secuestradas de esta forma", afirmó el ministro.
Jiang Yu, portavoz de Exteriores china, no se mordió la lengua en su réplica. "Las declaraciones de determinados políticos británicos son claramente un ardid político. Su objetivo es desviar las responsabilidades hacia los países en desarrollo y provocar la discordia entre éstos", dijo. El ministro de Exteriores, Yang Jiechi, aseguró que las negociaciones han producido "resultados importantes y positivos", al empujar a las naciones ricas a dar pasos para recortar las emisiones y comprometer ayuda económica y tecnológica a los países pobres para luchar contra el calentamiento.
El acuerdo de Copenhague fue decidido, esencialmente, en una reunión entre el presidente estadounidense, Barack Obama; el primer ministro chino, Wen Jiabao, y líderes de India, Brasil y Suráfrica. El pacto fija el compromiso de limitar la subida de la temperatura del planeta a dos grados, pero no da cifras de emisiones para 2020 y 2050.
China lo respalda. Wen dejó bien claro en el cónclave que la prioridad absoluta para Pekín es "el desarrollo económico y la eliminación de la pobreza", y que la lucha para que la temperatura no suba más de dos grados, como piden los científicos, "es un objetivo a largo plazo". Apoya también el texto final India: "Nuestro interés no sólo ha sido protegido, sino fortalecido", resumió el titular de Medio Ambiente, Jairam Ramesh.
Lo curioso es que uno de los países que se sentó en la mesa en la que se gestó el pacto, Suráfrica, ha acabado por desmarcarse. "Para nosotros es definitivamente inaceptable", dijo ayer la ministra de Asuntos Ambientales, Buyelwa Sonjicael, quien añadió que había considerado retirarse de la reunión, pero finalmente decidió no hacerlo tras consultar con otros países africanos.
Los lamentos por el desenlace de Copenhague se sucedieron ayer por todo el mundo. También Europa expresó su decepción de forma contundente. El ministro sueco de Medio Ambiente, Andreas Calgren, presidente de turno, calificó de "desastre" y "gran fracaso" la cumbre. "Vamos a discutir cómo continuar las negociaciones y cómo llegar más lejos", anunció. En la misma línea se expresó el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos. En el Gobierno descartan que se logre un acuerdo internacional vinculante sobre cambio climático antes de finales de 2010.
Mientras tanto, hay quien ha decidido pasar a la acción. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha propuesto una reunión con los países que albergan las mayores regiones boscosas (Amazonia, Siberia, Indonesia y Congo). Curiosamente, la misma idea que ha tenido Noruega, que va a convocar a Brasil, Indonesia, Papúa- Nueva Guinea, Guyana y Gabón.
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LA CUMBRE DE CONPENHAGUE. EEUU SE DECLARA VENCEDOR
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Fuente: Elpais.com; Por: RAFAEL MÉNDEZ
Publicado: 20/12/2009
La Casa Blanca elude a la UE y pacta con China e India compromisos voluntarios - La ONU hace suyo el texto y certifica su incapacidad para avanzar por consenso
En esa sala, con poco más de 35 personas, EE UU impuso su ley y logró el cambio de eje de las relaciones internacionales en la lucha con el cambio climático y en el sistema de Naciones Unidas, incapaz de avanzar durante dos años. Los 119 líderes reunidos en Dinamarca regresaron a casa sin foto de familia. Algo, mucho, saltó por los aires en esa sala a puerta cerrada.
Con el pacto promovido por EE UU, a la UE y al resto de países no le quedó más que ratificarlo tras una noche de debate vacío en el que sólo Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba y Sudán se opusieron para ganar protagonismo. |
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El Acuerdo de Copenhague siempre fue cosa de dos, China y EE UU. Hasta tal punto han monopolizado los debates que en uno de los últimos borradores los países escribieron entre corchetes: "Introducir aquí la consideración de EE UU y China". Así figura en el cuarto borrador, junto al punto de cómo el acuerdo permitiría verificar las emisiones de los países emergentes, el punto al que China se opuso.
Así que Obama y Jiabao, en su segundo encuentro en el día, dieron con la fórmula: los países en desarrollo realizarán su propia "medición, declaración y verificación de sus emisiones", pero a la vez aceptan un sistema de "consultas y análisis internacionales bajo unas guías claras que asegurarán que se respeta la soberanía nacional".
Pekín vetó la palabra verificación como una opción de la ONU. Los recortes de emisiones financiados con dinero internacional -sea un parque eólico o una central hidroeléctrica- sí tendrán control internacional.
El lenguaje es enrevesado como todo en esta cumbre. Leer los tres folios del Acuerdo de Copenhague es sumergirse en conceptos aparentemente vaporosos pero que esconden detrás dos años -desde que en Bali en 2007 se acordó que en 2009 habría un tratado- de enconadas disputadas.
El texto también establece que "el cambio climático es uno de los grandes retos de nuestro tiempo", que "el incremento de la temperatura debería estar por debajo de dos grados" y que las emisiones habrían de tocar techo "lo antes posible". Y todo esto se conseguirá, supuestamente, con objetivos voluntarios de reducción de emisiones que los países presentarán antes de febrero de 2010.
"Científicamente el acuerdo es como una mesa de una sola pata: no se aguanta", resume un negociador. Las rebajas anunciadas, en caso de cumplirse, sólo reducirían un 18% las emisiones de los países desarrollados en 2020, lejos del rango de entre el 25% y el 40% que pidió el Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Con las ofertas voluntarias la temperatura subirá unos tres grados, según un informe de la ONU. "El acuerdo no sirve para el objetivo de los dos grados", admitió el presidente de turno de la UE, Fredrik Reinfelt.
Los textos previos, incluso el acordado en la reunión G-8 del pasado verano o el pactado en Bali en 2007 eran mucho más precisos y pedían una reducción mínima de emisiones del 25%. Pero la Casa Blanca se opuso por poco realista. Europa confiaba en que, al dirigirse al mundo, Obama fuera más allá. "En reuniones informales nos habían dicho que con compensación de emisiones su bajada estaría entre el 26% y el 33%", explicó en los pasillos Josef Matthias Leinen, jefe de la delegación del Parlamento Europeo. Pero Obama, enrocado en elevar la presión a China no se movió de su postura.
En el acuerdo tampoco aparece que en 2050 las emisiones deberían situarse un 50% por debajo de las de 1990. Lo vetó China, como reveló el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Lo más claro es el compromiso de financiación para los países en desarrollo, que permitió a los africanos sumarse al acuerdo.
El resultado no satisface a nadie. Obama, en una breve declaración antes de dejar Copenhague por la puerta de atrás, dijo: "Sabemos que el avance no es suficiente y que queda mucho camino por hacer". El presidente de EE UU, sin embargo, pidió realismo: "Creo que hace falta un tratado (vinculante). Pero esta era la típica situación en la que si hubiéramos esperado a que pasara no habríamos avanzado nada" y criticó a quienes hubieran preferido "dos pasos atrás antes que un paso adelante". Obama, cuyo discurso en Copenhague, fue recibido con una inusitada frialdad por el tono mecánico y tenso de sus palabras. Se defendió de que en el acuerdo todo sea voluntario: "Kioto era legalmente vinculante y a todo el mundo le pareció poco. Es importante avanzar en vez de tener palabras en un papel".
Como no había forma de acordar nada sobre cómo pasar de los objetivos voluntarios a un acuerdo legalmente vinculante en 2010 -como querían la UE y EE UU- la opción fue dejarlo en blanco. El papel no aclara si se prorrogara Kioto, si habrá un nuevo tratado ni cuándo. Simplemente no existe ninguna mención. En busca del consenso para salvar la cara se llegó a situaciones así.
Una vez pactado entre los cinco grandes, Obama anunció que se lo comunicaría "a los europeos" y luego al grupo de 28 jefes de Estado y de Gobierno de todos los grupos que preparaban el texto político.
El sistema de trabajo es el resultado de una inteligente estartegia de EE UU. Obama, con el Nobel de la Paz por el mutilateralismo, envió una delegación de altísimo nivel a la cumbre. Desde la primera semana, el enviado especial de Obama, Todd Stern, dirigió las negociaciones, mucho antes de que llegaran los ministros europeos. Por la cumbre han pasado siete seretarios (ministros) de su Administración, desde Hillary Clinton al premio Nobel de Física y secretario de Energía, Steven Chu.
Pero a la vez, Washington ha conseguido lo que Bush no logró: sacar la negociación fuera del plenario de Naciones Unidas, donde cualquiera de los 193 países puede vetar cualquier acuerdo y eternizar las discusiones. Obama negoció a puerta cerrada, lo entregó al pleno y se fue. Los delegados seguían enzarzados en discusiones sin final y en largos discursos con barrocas formas de cortesía diplomática -"con el debido respeto a esta presidencia y sin socavar su autoridad", y frases similares cuando el avión presidencia aterrizaba en Washington.
Bush intentó crear un foro paralelo a la ONU en el que las grandes economías se pusieran de acuerdo para, de forma voluntaria, afrontar el cambio climático. Fracasó. Igual que ha ocurrido en Copenhague pero dentro de un edificio de Naciones Unidas.
"Lo ocurrido, el pacto a puerta cerrada refrendado por la ONU, tendrá enormes consecuencias, no solo para la Convención de Cambio Climático, sino para todo el sistema de Naciones Unidas. Vamos hacia la Organización Mundial del Comercio donde todo se decide a puerta cerrada", lamentó resignado ayer por la mañana, después de más de 24 horas sin dormir, Kim Carsten, de WWF, uno de los únicos 300 miembros de ONG autorizados a entrar los últimos días de la cumbre. "Si la UE ha eliminado la unanimidad porque no sirve para 27 países con intereses comunes, ¿cómo va a servir para la ONU?".
El problema es que el espectáculo que ofreció la ONU como alternativa fue lamentable. 183 países estaban de acuerdo y pedían apoyar el texto como la única solución posible. Pero el bloque bolivariano -Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba- y Sudán se oponían. El sudanés Lumumba Stanislaus Di-Aping llegó a afirmar que el texto "es producto de la misma ideología que llevó a los hornos crematorios a seis millones de personas en Europa", por lo que recibió reproches de decenas de Estados.
Durante 10 horas, toda la noche, decenas de países defendieron el texto, pero la ONU exige consenso y por la mañana Hugo Chávez y Evo Morales ya habían anunciado que bloquearían cualquier acuerdo porque no habían sido invitados a la reunión de 28 países y porque la ONU no funciona así. A las siete de la mañana, el ministro británico Ed Miliband, frenó en el último segundo, a base de dar golpes en la mesa para llamar la atención del presidente, que el texto quedara incluido como una simple propuesta, lo que habría impedido aplicar los fondos de ayuda a los países en desarrollo. Miliband, en una vibrante intervención advirtió de que si el acuerdo era rechazado "supondría romper la convención de Naciones Unidas", algo que planeaba en el ambiente ya que de ninguna forma lo acordado por los líderes de 183 países iba a depender de Chávez.
"Ha sido el plenario más vergonzoso al que he asistido. Si no somos capaces de ponernos de acuerdo en esto, ¿cómo vamos a alcanzar un tratado vinculante?", declaró el representante saudí.
Pasadas las 10 de la mañana, tras dos horas de parón para consultar con los servicios jurídicos, la cumbre "tomó nota" del acuerdo y el presidente golpeó con la maza a toda velocidad para que nadie pudiera protestar. La fórmula permite, según el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que el acuerdo "entre en vigor inmediatamente", dijo tras observar mudo desde la presidencia 10 horas de descontrol.
La reacción de Miliband, una de las figuras clave del laborismo británico, salvó la cara de la UE. Apartada en la negociación clave, los europeos se van de Copenhague con la sensación de que les han robado la cartera, que el proceso que lideraron durante dos décadas ya no está bajo su control y que, los nuevos capitanes quieren ir en otra dirección. Barroso hizo malabarismos: "La UE lidera cuando se trata de elevar los objetivos, pero no está cuando lo que se busca es reducir la ambición". La UE se reserva su oferta de ampliar su recorte de emisiones del 20% actual al 30% hasta ver cómo evoluciona la negociación. Los delegados europeos musitaban por los pasillos las palabras "Decepción, desastre y fiasco". "Es el mundo que tenemos", lamentaban. Y, sin embargo, el pacto se salvó por el empuje de un británico, no por la representación estadounidense.
La reacción china al acuerdo también fue fría. Cuando Jiabao aceptó el pacto, uno de sus ministros comenzó a gritar en chino con gestos de desacuerdo. "La traductora no dijo qué gritaba", explica una fuente presente en el encuentro. En el plenario que después adoptó el pacto entre los cinco grandes, China no defendió ni una sola vez su aprobación frente a las críticas del bloque bolivariano. La delegación china aplaudía las declaraciones de estos países contra la forma "antidemocráctica en la que se adoptó el acuerdo", según negociadores en la sala, cerrada a la prensa por primera vez en 10 años. Fuentes de la ONU dudan de que Pekín buscara boicotear su acuerdo a través de otros países: "Probablemente lo hacían porque arremetían contra EE UU y los países ricos".
La dificultad para alcanzar un acuerdo puede parecer excesiva, pero es que las implicaciones de la lucha contra el cambio climático son inabarcables: para conseguir limitar la temperatura y estabilizar la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera hace falta una revolución industrial con energía verde, dejar atrás el petróleo, actuar sobre el comercio internacional, tratar la aviación, evitar la deforestación... La española María Neira, de la Organización Mundial de la Salud, estuvo hasta el ultimo día: "Si esto sale adelante sera el principal tratado de salud pública del mundo. Los millones de muertes por contaminación en las ciudades y la mala calidad del aire interior por combustión de cocinas de mala calidad en países en desarrollo empezarán a caer".
El acuerdo incluye que el Fondo del Clima pagará a los países tropicales para que no talen sus bosques, imprescindibles para el planeta. Luz entre las sombras.
Claves del Pacto
- EMISIONES. Los países "subrayan que el cambio climático es uno de los grandes retos de nuestro tiempo" y que hay actuar para "estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que prevenga una interferencia antropogénica con el clima (...) por lo que el aumento en la temperatura global debería estar por debajo de dos grados centígrados". Para ello se comprometen a "cooperar para conseguir que las emisiones nacionales toquen techo lo antes posible". El acuerdo no incluye la concentración de CO2 necesaria -450 partes por millón- para ese objetivo, ni el año del máximo de emisiones, entre 2015 y 2020, según el IPCC, ni la necesidad de que las emisiones en 2050 sean la mitad que en 1990.
PLANES NACIONALES. Los países desarrollados "se comprometen a presentar objetivos de reducción de emisiones antes del 1 de febrero de 2010". "Estas reducciones y la financiación a los países en desarrollo será declaras, medidas y verificadas" por la ONU.
Los países en desarrollo podrá "implantar medidas de mitigación" de emisiones que comunicarán antes de febrero de 2010. Estas acciones serán objeto de "declaración, medida y verificación nacional" y cada dos años informarán a la ONU y habrá un sistema de "internacional de consulta y análisis bajo guías claramente definidas que aseguren que se respeta su soberanía nacional". Las acciones financiados ocn dinero internacional estarán sujetas a la supervisión normal de la ONU.
"Los países menos desarrollados y las pequeñas islas podrán realizar acciones voluntarias si reciben apoyo".
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LA CUMBRE DE COPENHAGUE CREA UNA SENSACIÓN DE FRUSTRACIÓN Y FRACASO
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Fuente: tendencias21.net; Por: ADELINE MARCOS (SINC).
Publicado: Martes 22 Diciembre 2009
La lucha contra el calentamiento global ha sufrido una derrota al no obtener que el acuerdo sea legalmente vinculante
Todas las esperanzas de científicos, organizaciones sociales, y políticos estaban puestas en el interminable final de la XV Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP-15). Pero el acuerdo de Copenhague, tal y como se esperaba, no ha sido posible. A pesar de ser un progreso por la casi unánime aceptación del acuerdo entre países, el documento no satisface ni a la Unión Europea, más ambiciosa con sus objetivos globales de reducción de emisiones de CO2. Los científicos deberán ser más firmes en expresar que el cambio climático es, sin duda, una realidad.
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El acuerdo de Copenhague no es un texto jurídicamente vinculante, ni un documento político. Se queda en una declaración de intenciones. La lucha contra el calentamiento global ha sufrido una derrota al no obtener uno de los principales objetivos, que fuera legalmente vinculante, como se acordó en la hoja de ruta de Bali (Indonesia) en 2007.
Respecto al Protocolo de Kyoto, que sí fue vinculante para 37 países, el nuevo acuerdo supone un avance porque por primera vez incluye a EE UU –uno de los países más contaminantes del mundo-, y a los países emergentes, como China, India, y Brasil. Sin embargo, debido a la creación del tercer y último texto entre un pequeño grupo de 25 países, Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, y Sudán han votado en contra del acuerdo. La ratificación se alargó hasta la mañana del sábado 19 de diciembre.
“Hemos cerrado el acuerdo. No ha sido todo lo que esperábamos, pero es un inicio esencial”, declaró Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas en la clausura de la cumbre. El acuerdo de Copenhague reconoce el trabajo científico, y señala que es necesario un calentamiento global inferior a 2ºC para evitar los peores efectos del cambio climático.
La mayoría de los líderes políticos dieron en sus discursos la razón a la ciencia, pero las reacciones de los científicos ante el acuerdo muestran más bien desesperación.
“Desde el punto de vista científico, el acuerdo es un fracaso, y tres cuartos de lo mismo pasa desde un punto de vista político”, afirma a SINC Emiliano Hernández, catedrático de Física de la Atmósfera en la Universidad Complutense de Madrid, que ha publicado varios artículos científicos sobre el aumento de las temperaturas en las últimas décadas.
Según el investigador, “el acuerdo no ha aportado ninguna realidad”, y los líderes políticos “no han tomado ninguna decisión importante”. Hernández critica que los países más contaminantes (EE UU y China) no se hayan puesto de acuerdo en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
El año 2010, clave para el avance definitivo
Los países industrializados tendrán que añadir al acuerdo sus objetivos de reducción de emisiones de CO2 antes del 31 de enero de 2010. En transparencia, una de las cuestiones básicas del acuerdo, los países emergentes tendrán que comunicar sus esfuerzos de reducción de emisiones de CO2 cada dos años, y también deberán incluir sus compromisos voluntarios de reducción de emisiones antes de esa misma fecha.
“Tenemos que ser honestos con lo que hemos obtenido. Nos vamos con un acuerdo en Copenhague, pero las ambiciones para reducir las emisiones de CO2 deben aumentar significativamente si queremos tener el mundo por debajo de un aumento de 2ºC”, comentó Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), al final de la COP-15.
Según los científicos, los compromisos desarrollados por los países podrían ser insuficientes para mantener el aumento global de la temperatura por debajo de 2ºC o menos. Por ello, los líderes mundiales han pedido una revisión del acuerdo para el año 2015. En ese momento, será necesario incluir un objetivo a largo plazo para limitar el aumento de la temperatura por debajo de un 1,5ºC.
Uno de los aspectos positivos del acuerdo es la introducción de REDD (Programa de Reducción de Emisiones causadas por la Deforestación y la Degradación de los bosques). El acuerdo reconoce el papel “crucial” de la reducción de emisiones a partir de la deforestación y la degradación de los bosques. Será una de las acciones para la mitigación del cambio climático.
A pesar de los desacuerdos entre países, el fondo económico para ayudar a países vulnerables no ha sido tema de discordia. A partir del Fondo para un Clima Verde de Copenhague, los países apoyarán acciones inmediatas para la lucha contra el calentamiento global. El compromiso de este fondo por parte de los países industrializados es de unos 30.000 millones de dólares americanos para los años 2010, 2011 y 2012. A largo plazo, estos países movilizarán cerca de 100.000 millones de dólares para 2020 para prestar ayuda a los países en vías de desarrollo.
Más ciencia, más evidencias, más predicciones
“El acuerdo ha aportado mayor sensibilidad en cuestiones climáticas”, apunta a SINC Hernández que añade que ha permitido concienciar “de alguna forma” sobre la necesidad de actuar frente al cambio climático. Pero la sensación de este científico es que “la gente no entiende todavía bien lo que supone el calentamiento global”, y el “vaivén” político no ha contribuido a un mejor entendimiento.
Sin embargo, el acuerdo ofrece la oportunidad de trazar un “camino idóneo” para aprender a “no desperdiciar la energía, y a utilizarla bien”, aclara el físico. El reto de los científicos es ahora mayor, pero también “más de fiar” porque las predicciones son cada vez más precisas.
Antes de perder por completo la esperanza, “el camino científico debe crear más ilusión para tomar mayores notas de que el cambio climático es una realidad”, manifiesta Hernández. Pero el siguiente objetivo es que “China y EE UU negocien entre ellos y que el acuerdo sea vinculante”, afirma el investigador español.
“Ahora tenemos un paquete con el que trabajar y empezar la acción inmediata. No obstante, debemos ser claros. Esto es una declaración de intenciones y no es preciso para lo que necesitamos hacer en términos legales. El reto es convertir lo que hemos acordado políticamente en Copenhague en algo real, que pueda ser medido y comprobable”, ha revelado De Boer.
La próxima gran cita será en México, a finales de 2010. Todavía queda mucho por hacer y debatir, pero la ciencia seguirá demostrando que llegar a un acuerdo fuerte y decisivo es la única oportunidad para proteger a las próximas generaciones.
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BOLIVIA: UN NUEVO MOVIMIENTO SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO |
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Fuente: jornada.unam.mx; Por: NAOMI KLEIN
Publicado: 10 mayo 2010 en thenation.com
Cochabamba, Bolivia. Eran las 11 de la mañana y Evo Morales había transformado el estadio de futbol en un gigantesco salón de clases, y había reunido una variedad de objetos de utilería: platos de cartón, vasos de plástico, impermeables desechables, jícaras hechas a mano, platos de madera y coloridos ponchos. Todos jugaron un papel para demostrar un punto principal: para luchar contra el cambio climático necesitamos recuperar los valores de los indígenas.
Sin embargo, los países ricos tienen poco interés en aprender estas lecciones y, al contrario, promueven un plan que, en el mejor de los casos, incrementaría la temperatura global promedio en dos centígrados. Eso implicaría que se derritieran los glaciares de los Andes y los Himalaya, le dijo Morales a las miles de personas reunidas en el estadio, como parte de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Lo que no necesitaba decir es que no importa cuán sustentablemente elija vivir el pueblo boliviano, pues no tiene el poder para salvar sus glaciares.
La cumbre climática en Bolivia ha tenido sus momentos de alegría, levedad y absurdos. Sin embargo, en el fondo, se siente la emoción que provocó este encuentro: rabia contra la impotencia.
No hay por qué sorprenderse. Bolivia está en medio de una dramática transformación política, una que nacionalizó las industrias clave y elevó como nunca antes las voces de los indígenas. Pero en lo que se refiere a su crisis existencial más apremiante –el hecho de que sus glaciares se derriten a un ritmo alarmante, lo cual amenaza el suministro de agua en dos de las principales ciudades–, los bolivianos no pueden cambiar su destino por sí solos.
Eso se debe a que las acciones que provocan el derretimiento no se realizan en Bolivia, sino en las autopistas y las zonas industriales de los países fuertemente industrializados. En Copenhague, los dirigentes de las naciones en peligro, como Bolivia y Tuvalu, argumentaron apasionadamente en favor del tipo de reducciones a las emisiones de gases que podrían evitar una catástrofe. Amablemente les dijeron que la voluntad política en el Norte simplemente no existía. Y más: Estados Unidos dejó claro que no necesitaba que países pequeños como Bolivia fueran parte de una solución climática. Negociaría un acuerdo con otros emisores pesados a puerta cerrada y el resto del mundo sería informado de los resultados e invitado a firmar, lo cual es precisamente lo que ocurrió con el Acuerdo de Copenhague. Cuando Bolivia y Ecuador rehusaron aprobarlo en automático, el gobierno estadunidense recortó su ayuda climática en 3 millones y 2.5 millones de dólares, respectivamente. No es un proceso de a gratis, explicó Jonathan Pershing, negociador climático estadunidense. (Aquí está la respuesta para cualquiera que se pregunte por qué los activistas del Sur rechazan la idea del apoyo climático y, en cambio, demandan el pago de deudas climáticas.) El mensaje de Pershing era escalofriante: si eres pobre, no tienes derecho a priorizar tu propio supervivencia.
Cuando Morales invitó a los movimientos sociales y los defensores de la madre tierra, científicos, académicos, abogados y gobiernos, a venir a Cochabamba a un nuevo tipo de cumbre climática, fue una revuelta contra esta sensación de impotencia, fue un intento por construir una base de poder en torno al derecho a sobrevivir.
El gobierno boliviano arrancó las discusiones proponiendo cuatro grandes ideas: que se debería otorgar derechos a la naturaleza, que protejan de la aniquilación a los ecosistemas (una declaración universal de los derechos de la madre tierra); que aquellos que violen esos derechos y otros acuerdos ambientales internacionales deberían enfrentar consecuencias legales (un tribunal de justicia climática); que los países pobres deberían recibir varios tipos de compensación por una crisis que ellos enfrentan pero tuvieron poco que ver en crear (deuda climática), y que debería haber un mecanismo para que la gente en el mundo exprese sus puntos de vista sobre estos temas (un referéndum mundial de los pueblos sobre cambio climático).
La siguiente etapa fue invitar a la sociedad civil global a ir discutiendo los detalles. Se instalaron 17 grupos de trabajo y después de semanas de discusión en línea se reunieron durante una semana en Cochabamba, con el fin de presentar sus recomendaciones finales al término de la cumbre. El proceso es fascinante pero lejos de ser perfecto (por ejemplo, como señaló Jim Shultz de Democracy Center, al parecer, el grupo de trabajo sobre el referendo invirtió más tiempo discutiendo si añadir una pregunta sobre abolir el capitalismo que discutiendo cómo se le hace para llevar a cabo una consulta global). Sin embargo, el entusiasta compromiso de Bolivia con la democracia participativa podría ser la contribución más importante de la cumbre.
Esto porque luego de la debacle de Copenhague un tema de discusión tremendamente peligroso se volvió viral: la verdadera culpable del fracaso era la democracia en sí. El proceso de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que da votos con el mismo peso a 192 países, simplemente era demasiado difícil de manejar. Era mejor encontrar soluciones en grupos pequeños. Hasta las voces ambientales de confianza, como James Lovelock, cayeron en la trampa: Tengo la sensación de que el cambio climático puede ser un tema tan severo como la guerra, le dijo a The Guardian recientemente. Quizá sea necesario poner a la democracia en pausa durante un tiempo. Pero en realidad son estos pequeños grupos, como el club privado que forzó el Acuerdo de Copenhague, los que han ocasionado que perdamos terreno y debilitado los acuerdos existentes, que de por sí son inadecuados. En cambio, la política de cambio climático llevada a Copenhague por Bolivia fue redactada por los movimientos sociales mediante un proceso participativo y el resultado final fue, hasta el momento, la visión más transformadora y radical.
Con la cumbre de Cochabamba, Bolivia intenta globalizar lo que logró a escala nacional e invitar al mundo a participar en redactar una agenda climática conjunta, antes del próximo encuentro sobre cambio climático de la ONU, en Cancún. En palabras del embajador de Bolivia ante Naciones Unidas, Pablo Solón, la única cosa que puede salvar a la humanidad de una tragedia es el ejercicio de la democracia global.
Si está en lo correcto, el proceso boliviano podría no sólo salvar a nuestro planeta que está calentándose, sino también a nuestras democracias en vías del fracaso. No está mal el trato.
El texto fue publicado en The Nation. Traducción: Tania Molina Ramírez
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LA DEUDA CLIMÁTICA COMO UNA ESTRATEGIA POLÍTICA SUBVERSIVA |
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Fuente: alainet.org ; Por: NICOLA BULLARD*
Publicado: abril de 2010 en América Latina en Movimiento Nº 454
Quizás sin entender plenamente el significado ni las implicaciones, los movimientos progresistas han gravitado en torno a la consigna de la "deuda climática" como un camino hacia el complejo mundo de las negociaciones sobre el clima.
Es fácil entender por qué: la deuda es un concepto simple y en un mundo justo, las deudas deben ser pagadas. Sin embargo, -más que eso- la noción de deuda climática llega al centro de la política en torno al cambio climático. Plantea la cuestión central de la responsabilidad histórica y de quién debe a quién y para qué. Y mediante la redefinición de la "deuda" como un problema sistémico en lugar de un problema financiero, replantea las tradicionales relaciones entre ricos y pobres. Por lo general, son los ricos quienes son los acreedores, exigiendo el pago a los pobres, pero la deuda climática invierte esta relación: ahora son los pobres y los marginados -el Sur Global- quienes reclaman sus deudas, no para beneficio personal, sino para el futuro de la humanidad y la Madre Tierra.
En tal sentido, la deuda climática es una idea potente que vincula problemáticas, grupos sociales y estrategias, con el atractivo añadido de usar un lenguaje sencillo como un caballo de Troya para introducir ideas complejas y potencialmente subversivas. Pero si no tenemos una idea clara de lo que "nosotros" entendemos por deuda climática, siempre existe el riesgo de que los principios e ideas que la sustentan sean cooptadas y se diluyan. Tal vez no exista una definición definitiva de la deuda climática, pero como movimientos y activistas por la justicia social, es útil tener una visión común de lo que queremos decir, y lo que estamos pidiendo.
¿Qué es la deuda climática?
El concepto de deuda ecológica ha estado presente durante varios años. Acción Ecológica de Ecuador habla de la deuda ecológica como "la deuda acumulada por los países del Norte industrial hacia los países y pueblos del Sur a causa del saqueo de recursos, los daños ambientales y la ocupación libre del espacio ambiental como depósito de desechos, tales como los gases de efecto invernadero".
En términos contables, la deuda climática es sólo un renglón en el balance mucho mayor de la deuda ecológica, pero puede ser dividida en partes comprensibles y medibles.
Una parte de la deuda climática se refiere a los impactos de la emisión excesiva de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global: fenómenos climáticos extremos y frecuentes, inundaciones, sequías, tormentas, pérdida de tierras cultivables y de la biodiversidad, enfermedades, falta de acceso a la tierra, migración, pobreza y muchos más. En el lenguaje de la ONU, estos impactos humanos muy reales son agrupados y puestos en "cuarentena" como los costos de "adaptación".
Un segundo elemento de la deuda climática es el costo de la reorganización de las sociedades y las economías de tal manera que las emisiones de gases de efecto invernadero sean radicalmente reducidas: es lo que se llama mitigación, y abarca a casi todos los aspectos de la actividad humana desde la agricultura, la energía y el transporte, hasta la forma en que las ciudades se organizan, los patrones de consumo y el comercio mundial. Para el gobierno boliviano es equivalente a una "deuda por desarrollo", que sería compensada al garantizar que todas las personas tengan acceso a servicios básicos y que todos los países sean lo suficientemente industrializados para garantizar su independencia.
Una tercera parte de la deuda es más difícil de calcular: algunos lo llaman la deuda de las emisiones. Se refiere al hecho de que los países ricos han gastado la mayor parte de la capacidad de la atmósfera para absorber gases de efecto invernadero, sin dejar "espacio atmosférico" para el que el Sur pueda "crecer". Dado que existe una correlación muy alta entre el crecimiento económico y las emisiones de gases de efecto invernadero en el contexto tecnológico actual, esto equivale a decir que los países en desarrollo deben limitar su crecimiento económico. La única manera de compensar esta deuda es si los países ricos reducen drásticamente sus propias emisiones.
El gobierno boliviano incluye otros dos elementos en el cálculo de la deuda climática. Además de la adaptación, la mitigación y la deuda de las emisiones, identifica una "deuda de migración", que quedaría compensada por el abandono de prácticas restrictivas de la migración y con el tratamiento de todos los seres humanos con dignidad; y, por último, la deuda con la Madre Tierra.
De acuerdo con el gobierno boliviano, esta deuda es "imposible de compensar por completo, debido a que las atrocidades cometidas por la humanidad han sido demasiado terribles. Sin embargo, la compensación mínima de esta deuda consiste en reconocer el daño causado y la adopción de una Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de la Madre Tierra, para garantizar que los mismos abusos no se repitan nunca más en el futuro. "
Teniendo en cuenta todos estos componentes, la deuda de los ricos a los pobres es inconmensurable.
¿Quién es responsable de la deuda climática?
Esta pregunta está en el centro de las negociaciones de la CMNUCC, pues, detrás del lenguaje técnico, en el fondo se trata de dinero e intereses económicos. Es por eso que EE.UU. impulsó el Acuerdo de Copenhague durante la COP 15; para redefinir quién es responsable y así evitar el pago de sus cuotas.
La situación actual es que los países ricos -y especialmente los que tienen la mayor acumulación de emisiones históricas- simplemente no están dispuestos a pagar su deuda. Después de haber acumulado su riqueza y seguridad sobre las espaldas de los pobres, a través de la destrucción de la naturaleza y la extracción de recursos, los países europeos ricos, EE.UU., Japón, Australia y Canadá se niegan a pagar la factura, tanto en términos de los costes reales de mitigación y adaptación, como también en términos de cambiar su propio consumo despilfarrador. No sólo se niegan a reducir sus propias emisiones –y de esta forma trasladan a los demás la carga de la reducción- sino que también están tratando de echar la culpa a los países en desarrollo como China, Brasil e India, cuyas emisiones actuales están creciendo a un ritmo rápido.
¿La deuda se podrá pagar?
Si bien algunos aspectos de la deuda se pueden contar y calcular -por ejemplo, los costos de las tecnologías limpias, la restauración de los bosques devastados, el recambio a la agricultura sostenible o la construcción de infraestructura apropiada al clima-, la deuda real no puede ser calculada. Es mucho más que una cifra o dinero; la deuda climática simboliza más de 500 años de relaciones desiguales entre el Norte y el Sur, entre ricos y pobres, entre explotadores y explotados.
La deuda climática es también una medida de la total locura del capitalismo -ya sea como mercado libre o estatal- como modelo para la gestión de la sociedad humana y los ecosistemas de la Tierra. En última instancia, la única manera de que la deuda se podría pagar es asegurando que las relaciones históricas de desigualdad sean rotas de una vez por todas y que no se acumulen "nuevas" deudas. Esto requiere de un cambio de sistema, tanto en el Norte como en el Sur. Por eso la deuda climática es una idea tan subversiva. (Traducción ALAI).
* Nicola Bullard es integrante de Focus on the Global South -con sede en Bangkok, Tailandia. http://www.focusweb.org
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LA JUSTICIA CLIMÁTICA COMO RETO SOCIAL Y POLíTICO |
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Fuente: alainet.org; Por: TOM KUCHARZ*
Publicado: abril de 2010 en América Latina en Movimiento Nº 454
La falta de voluntad política de los Estados con mayor responsabilidad en la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) en lograr un acuerdo ambicioso y vinculante en la Cumbre de Copenhague, en diciembre 2009, así como su criminal actitud de evadir responsabilidades, coloca la lucha contra el Cambio Climático en un punto de inflexión. El fracaso del poder político ha fortalecido el surgimiento de un movimiento global por la Justicia Climática (con redes muy diversas, convergiendo diferentes culturas políticas), en el cual existe un amplio consenso que para frenar el Cambio Climático y revertir la crisis socio-ambiental global se necesita una transición del sistema capitalista a modelos políticos y económicos solidarios, justos, igualitarios y basados en una relación harmónica con el medio ambiente.
Una pieza clave para el cambio del sistema y una transición socio-cultural es la construcción de tejido social y la participación. La propuesta planteada para la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático, impulsar una consulta mundial que alcance a unas 2.000 millones de personas, sin duda podría fomentar la democracia participativa, pero es muy pretenciosa y puede fracasar fácilmente. Como condición para que salga adelante se requiere, en todo caso, que sea asumida por los movimientos sociales y políticos que revivieron en Copenhague el “espíritu” zapatista y de la movilización de Seattle contra la OMC en 1999, y que no sea impulsada (prioritaria y visiblemente) desde los gobiernos.
El movimiento internacional por la abolición de la deuda externa ha impulsado varias experiencias de consultas sociales en los últimos diez años, enseñándonos lo laboriosas que son. Pueden generarse impactos políticos y mediáticos importantes, pero también pueden colapsar el frágil tejido social y absorber por completo el trabajo militante de las organizaciones, debilitando, incluso, la base social de los movimientos, si no está determinado el periodo de tiempo, con principio y final. Imprescindible resulta también contar con un tiempo de consulta previa entre las redes y organizaciones sociales de base para ver si hay interés y capacidad de construir un proceso tan ambicioso y marcar un tiempo suficiente para la difusión.
Una consulta social amplia del tipo que se plantea, debería incluir, al menos los siguientes aspectos e interrogantes temáticos:
- La reducción drástica de las emisiones de GEI como reto social y político: ¿Qué pasos son necesarios para cambiar el actual sistema de producción y consumo dominante en el mundo y lograr un proceso amplio de transformación social? ¿Qué está dispuesta a cambiar la sociedad de los países altamente industrializados e enriquecidos (con una altísima deuda ecológica con el Sur global) para garantizar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) mínimo en un 40% para 2020 (en relación a las emisiones de 1990), y sólo a través de reducciones domésticas, y sin mecanismos de mercado, lo cual significa crear estructuras sociales y un cambio de relación de fuerzas que permitan un cambio profundo en el modelo urbano-agro-industrial?
- Crisis energética y Cambio Climático: ¿Cómo cambiar el modelo de vida, dejar los combustibles fósiles en el subsuelo, socializar y descentralizar la energía, transitar a una sociedad post-petróleo, re-inventar la sociedad, la tecnología y la economía? ¿Cómo crear empleo digno en una economía sin crecimiento, que afectará el poder del capital privado, pero también a los impuestos del Estado y los empleos en los sectores tradicionales basados en el uso de combustibles fósiles? ¿Cómo revertir la dinámica migratoria campo-ciudad, ruralizar las grandes ciudades y comenzar la dinámica inversa ciudad-campo creando un mundo rural vivo?
- Demandas legales: ¿Cómo vamos a exigir verdad, justicia y reparación demandando ante tribunales a los gobiernos que incumplen sus compromisos con el Protocolo de Kyoto y que impulsan políticas públicas que aumenten las emisiones de GEI, así como a las empresas que causan las mayores emisiones (sectores: energía, extracción, transporte, automóvil, infraestructuras, construcción, agro-industria)?
- Sistema financiero y crisis climática: ¿Cómo hacer efectivo el reconocimiento y el pago (en términos de restitución y reparación) de la deuda climática? ¿Cómo cancelar e impedir la generación de nueva deuda financiera (a través de acuerdos del G-20, nueva deuda bilateral o multilateral), suponiendo más extracción de materias primas/recursos naturales, más deforestación, más agricultura industrial intensiva y exportador, más energía sucia, más créditos para proyectos de extracción de combustibles fósiles y/o altas emisiones de GEI? ¿Cómo conseguir los recursos para el llamado Fondo Internacional de Deuda Climática (para medidas de "sobrevivencia" del Sur), por ejemplo mediante: cancelación de deuda externa; tasas sobre el transporte (sobre todo marítimo y aéreo); tasa de transacción monetaria, impedir la evasión de impuestos; cierre de paraísos fiscales; aranceles sobre las exportaciones de materias primas y sobre las importaciones de bienes de consumo; y reducción radical de gastos militares y policiales?
- Cambio de las políticas comerciales internacionales (OMC, TLC, BIT): ¿Teniendo en cuenta que el comercio internacional es responsable de al menos 23% del total de las emisiones de GEI a nivel global, cómo decrecemos urgentemente en el comercio internacional? ¿Cómo acabamos con el régimen internacional de libre comercio, financiero y de inversiones? ¿Cómo impedimos la liberalización de los bienes y servicios ambientales, prevista en la Ronda de Doha de la OMC que pretende promover las “falsas soluciones” al Cambio Climático, tales como los mercados de carbono, los agrocombustibles industriales a gran escala, y los mal llamados “Mecanismos de Desarrollo Limpio”, con las que se busca crear uno de los mercados financieros especulativos de materias primas más grandes del mundo, retrasando peligrosamente la transición necesaria hacía un modelo económico post-petróleo y con bajas emisiones de GEI?
- Poner el poder corporativo en el centro de nuestras campañas por la Justicia Climática: ¿Cómo visibilizamos y denunciamos a las empresas transnacionales como responsables principales del Cambio Climático y sus terribles consecuencias para la mayor parte de la población mundial, por lo que tienen que responder penal y monetariamente, además se ser obligados de cesar con sus actividades?
- Agricultura y Cambio Climático: ¿Cómo detener la deforestación para monocultivos agroforestales, la locura de los agrocombustibles industriales y la desertificación, en definitiva, cómo revertir el sistema agro-alimentario industrial, la principal causa del cambio climático? ¿Cómo alimentar a todas las personas en el mundo mediante el uso de prácticas agroecológicas para reconstruir la materia orgánica en los suelos perdida por la agricultura industrial, descentralizar la ganadería, mediante la distribución de alimentos principalmente a través de mercados locales y la descentralización de la producción y la distribución, un apoyo eficaz a prácticas agrícolas basadas en procesos agroecológicos, la biodiversidad y los conocimientos locales, y una profunda reforma agraria? ¿Cómo regenerar nuestros ecosistemas y el ciclo integral del agua en cada lugar?
- Cambio Climático, migraciones y militarización: ¿Cómo garantizar el derecho de las personas a la libre circulación e impedir las políticas de defensa y seguridad de la UE, EEUU y otras superpotencias mundiales y organismos como la OTAN, que pretenden militarizar los países en el interior y las fronteras, así como las rutas migratorias internacionales para impedir que las migraciones climáticas alcancen los países que son los mayores responsables del calentamiento global?
- Consolidación del movimiento global por la Justicia Climática: ¿Somos capaces de asumir la responsabilidad que la mayoría de los gobernantes no asume y generar a escala mundial los cambios políticos y sociales necesarios para prevenir un mayor desastre climático, o sea limitando el calentamiento global a 1,5ºC? ¿Podemos lograrlo sin un tratado multilateral vinculante o sólo en el marco de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático? ¿Podemos y debemos competir con el enfoque tecnocrático de NNUU que está legitimando el sistema dominante y no habla de las causas raíces, y que ha promovido, en algunos casos, políticas tan amenazantes para comunidades locales que los propios impactos del Cambio Climático? ¿Cómo conseguimos proveer justicia social y ambiental a las comunidades más afectadas? ¿Cómo impedimos la transferencia de los riesgos y costes socioambientales a los hogares y al sistema de los cuidados, en definitiva a las mujeres, perpetuando así el sistema patriarcal, y por lo tanto cómo conseguimos una sociedad donde la responsabilidad de reproducción sea igualitariamente compartida? ¿Cómo enfrentamos las estrategias del 'lavado verde', la (Ir)-Responsabilidad Social Corporativa (RSC), incentivos fiscales y tecnologías de los nuevos mercados de gestión ambiental?
La única manera de lograr esto es tomar el poder en nuestras manos y construir un movimiento fuerte que pueda luchar y reclamar justicia climática: por un mundo donde las soluciones a la crisis climática no sean pagadas por aquell@s que han hecho lo menos por causar el problema.
Por ello, e incluso sin una consulta mundial, tenemos un plan de trabajo amplio e igualmente ambicioso: profundizar en el trabajo de apoyo y formación de nuestras bases, crear alianzas sociales amplias que engloban la Justicia Climática como eje transversal en sus luchas sectoriales y territoriales, aumentar la participación en las movilizaciones locales y globales, así como establecer un marco comunicativo coherente. También queremos avanzar en el reto social que supone el Cambio Climático (ampliar el número de personas informadas y concienciadas con la problemática); ampliar las movilizaciones sociales, tanto en número de lugares como en número de personas; intensificar campañas contra políticas, instrumentos y actores “enemigos” comunes a otras luchas ya en marcha, como las empresas transnacionales, el régimen del libre comercio y las Instituciones Financieras Internacionales; establecer una colaboración con poblaciones afectadas y las víctimas del calentamiento global; transformar actores políticos cercanas e introducir teorías y prácticas políticas más holísticas, anti-sistema y coherentes; presentar las alternativas al sistema capitalista y combatir a los negacionistas.
*Tom Kucharz es integrante de Ecologistas en Acción.
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MORALES: ONU PERDERÁ CREDIBILIDAD SI NO RESPETA ACUERDO CLIMÁTICO DE COCHABAMBA
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Fuente: TeleSUR
Publicado: 07/05/2010
El jefe de Gobierno de Bolivia instó al organismo mundial a respetar los acuerdos alcanzados en la Conferencia de los Pueblos y Derechos de la Madre Tierra que se celebró en su país entre el 20 y 23 de abril y tomarlos en cuenta como puntos en la agenda de la próxima cumbre mundial sobre Cambio Climático a realizarse e Cancún, México, el próximo mes de diciembre
El presidente boliviano, Evo Morales Ayma, advirtió este viernes que las Naciones Unidas (ONU) perderá su credibilidad y respeto ante los pueblos y el mundo, si no toma en cuenta las conclusiones de la Conferencia de los Pueblos y Derechos de la Madre Tierra que se celebró en su país entre el 20 y 23 de abril.
"Me temo que si no se respetan los acuerdos contenidos en estos documentos Naciones Unidas perderá el respeto de los pueblos del mundo", afirmó el jefe de Gobierno de Bolivia quien entregó las conclusiones al mismo secretario General, Ban Ki-Moon
Las propuestas fueron obtenidas en el evento boliviano que reunió a unos 22 mil participantes provenientes de 92 países, en Cochabamba (centro).
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Morales instó a Ban y al resto de la organización a hacer valer estos acuerdos y tenerlos en consideración para la próxima cumbre sobre cambio climático a realizarse el próximo mes de diciembre en Cancún, México.
Expresó su temor de que ese encuentro se convierta nuevamente en un fracaso como el de Copenhague, Dinamarca en 2009, donde no se concretó un acuerdo de cumplimiento sobre las cuotas de reducción de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.
Morales durante su reunión con el máximo líder de la ONU presentó en detalle los resultados de esta Conferencia Mundial.
Morales se ha comprometido consigo mismo y con la madre Tierra en revitalizar el tema del cambio climático dentro de la organización mundial, tras el fracaso de Copenhague.
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Durante el foro climático de Cochabamba se propuso impulsar la creación de un tribunal de justicia climático con el cual los países sean penalizados si no se respetan los acuerdos firmados en este tipo de conferencias, la garantía del derecho al agua, un referendo en 2011 para defender a la naturaleza y la reducción de hasta un 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
La Cumbre de los Pueblos además pidió, en sus conclusiones finales, la adopción de una posición proactiva y de reivindicación ante las potencias industriales, así como también demandó a los países desarrollados restaurar, en lo que sea reversible, la salud de la atmósfera planetaria, respetar los derechos de la madre Tierra y las formas de vida ancestrales.
En la agenda del presidente boliviano también está el encuentro con representantes indígenas de cada uno de los cinco continentes, con el objetivo de "socializar las conclusiones de la reunión".
Morales, defensor de los derechos de la Madre Tierra, también prevé viajar la semana próxima a España para entregarle el mismo documento al jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, a cargo de la presidencia pro-témpore de la Unión Europea (UE).
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CHINA ADVIERTE QUE AÚN ESTÁ MUY LEJOS DE UN ACUERDO CLIMÁTICO GLOBAL |
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Fuente: cincodias.com. Por: Reuters/EP – Pekín
Publicado: 08/05/2010
El negociador para la cuestión climática del gobierno chino, Xie Zhenhua, afirmó este sábado que aunque se han logrado avances en las negociaciones, aún se está muy lejos de un acuerdo global para combatir el calentamiento global.
"Las negociaciones sobre cambio climático han desarrollado un avance gradual, pero aún queda un trecho relativamente largo para alcanzar un acuerdo legalmente vinculante", dijo Xie durante una conferencia de ministros y organizaciones ecologistas en Pekín. Xie es también el vicepresidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma.
El negociador chino indicó que todas las partes deben "fortalecer la confianza" y "profundizar la cooperación" para lograr un resultado positivo en la próxima cumbre, convocada para Cancún (México) a finales de este año. Xie recordó que muchos países desarrollados se comprometieron ya a reducir las emisiones en la cumbre de Copenhague pero señaló que la clave sigue siendo "convertir la voluntad política en medidas concretas".
Los ponentes de la conferencia de Pekín manifestaron la necesidad de aprender de Copenhague. "Lo que queremos no es que se remita el viejo error de poner todo junto y esperar un resultado completo e integral negociado, sino algo que es el único modo de proceder en estas negociaciones", indicó el ministro responsable de Medio Ambiente de Nueva Zelanda, Tim Groser.
Mientras, el ministro de Medio Ambiente de Granada, Michael Church, quien representa a la Alianza de Pequeños Estados-Isla (AOSIS por sus siglas en inglés), países vulnerables al aumento del nivel del mar, los huracanes y la sequía, también pidió un planteamiento más pragmático aunque reconoció que ahora cunde el pesimismo como consecuencia de la cumbre de Copenhague.
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CAMBIO CLIMÁTICO: DE BOER CONSIDERA QUE NO HABRÁ ACUERDO VINCULANTE EN CANCÚN |
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| Fuente: un.org; Por: Centro de noticias ONU
Publicado: 25 / 05 / 2010
El secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, Yvo de Boer, consideró que es muy improbable que se logre un acuerdo vinculante que regule las emisiones de los gases que provocan en el calentamiento global en la próxima cumbre de Cancún, México.
En conferencia de prensa previa a la ronda de negociaciones formales que se celebrarán en Bonn del 31 de mayo al 11 de junio, el saliente funcionario explicó su punto de vista.
“Los países en vías de desarrollo querrán saber primero cuáles son las implicaciones del acuerdo antes de convertirlo en vinculante. Por lo que estimo que es más realista pensar que se obtendrá en la conferencia de Sudáfrica, un año después de Cancún”, dijo de Boer. |
Destacó que en la Cumbre de Copenhague fue evidente la voluntad internacional de limitar el calentamiento global a dos grados, pero señaló que con las propuestas de reducción comprometidas hasta ahora no se logrará esa meta.
Al preguntársele sobre su sucesora, la costarricense Christiana Figueres, de Boer elogió su amplia experiencia en las negociaciones medioambientales y auguró que se desempeñará muy bien.
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CHRISTIANA FIGUERES: "EN TRES AÑOS TENDREMOS UN ACUERDO GLOBAL" |
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Fuente: lavanguardia.es. Por: ANTONIO CERILLO
Publicado: 21 / 05 / 2010
Nieta de catalanes, es la mujer designada por la ONU para dirigir la secretaría del Convenio sobre Cambio Climático | "Dar un matiz verde a nuestras economías puede crear empleo"
Christiana Figueres, nieta de catalanes y del tres veces presidente de Costa Rica José Figueres, es la mujer designada por la ONU para dirigir la secretaría del Convenio sobre Cambio Climático. Socióloga y antropóloga, lleva quince años en la trastienda de la negociación del protocolo de Kyoto y estima que los errores del Panel de Expertos de la ONU sobre Cambio Climático (IPCC) no cuestiona la verdad global sobre el calentamiento.
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¿Los errores del Panel de Expertos de la ONU sobre Cambio Climático condicionarán la negociación para el nuevo acuerdo contra el calentamiento?
No. No hay ninguna organización en el planeta que sea perfecta. Todas las instituciones tienen que ser sometidas a un proceso de constante mejora y la revisión pública que ha decidido el secretario general de la ONU
es una excelente medida dentro del esfuerzo de mejora continua.
¿Esos errores de matiz van a condicionar la negociación?
No, en absoluto.
La conferencia de Copenhague se saldó con un pobre resultado, y un acuerdo que está lejos de lo que se esperaba.
El acuerdo de Copenhague contiene elementos muy importantes sobre los cuales se están construyendo este año las bases para llegar a un acuerdo internacional que vincule a todos los países.
Pero en el año 2012 acaba el primer periodo de cumplimiento del protocolo de Kyoto contra el cambio climático, que no supone reducción de gases para los países en vías de desarrollo ni para EE.UU. ¿Es posible en tres años alcanzar un nuevo acuerdo que sustituya a Kyoto o un acuerdo global? Los países en vías de desarrollo están negociando para lograr un segundo periodo de cumplimiento de Kyoto más allá del 2012; no negocian por un acuerdo para sustituir el protocolo de Kyoto. En este sentido, hay varias opciones sobre cómo combinar los intereses de los países en desarrollo y los desarrollados. Pero sí creo que es posible alcanzar un acuerdo en los próximos tres años, llegar a un acuerdo global.
¿Cómo puede implicarse en el nuevo acuerdo a EE.UU. y a las naciones pobres?
EE.UU. ha dicho que no puede ni va a participar nunca en el protocolo de Kyoto y en este sentido hay que buscar otras opciones para que participe legalmente de una manera vinculante en un acuerdo global que permita predecir el esfuerzo de reducción de emisiones de gases de EE.UU.
En Copenhague se alcanzó un tibio acuerdo que no fue refrendado por los países bolivarianos, que evitaron que este pacto tuviera el carácter formal y legal. Además, se gestó al margen de la ONU, con China o Brasil como nuevas potencias. ¿Qué espera de la cumbre de México? ¿Puede restablecer la confianza en la ONU?
Los países miembros de Alba objetaron muy justificadamente el texto que se acordó en Copenhague así como el bajo nivel de lo asumido como compromiso. Y yo comparto sus objeciones. La secretaría ejecutiva del Convenio sobre Cambio Climático tiene un compromiso de no permitir que se vuelvan a repetir los atropellos de procedimiento que se dieron en Copenhague.
¿Se refiere a los acuerdos que hubo al margen del cauce institucional, y en los que participaron China, Brasil, India o Sudáfrica?
Siempre hay la opción de negociar al margen de la negociación formal, y siempre hay oportunidades de consulta informal. Pero eso no quita que al final las negociaciones oficiales deben quedar bajo el paraguas de la Convención sobre Cambio Climático.
EE.UU. ha presentado un segundo proyecto de ley para combatir el calentamiento.
Aunque aún no se sabe cuánto entusiasmo va a despertar este nuevo proyecto de ley, sí representa un serio esfuerzo por parte del gobierno y de los senadores de llamar a unas conversaciones serias y responsables sobre lo que puede contribuir EE.UU. Esta segunda opción que hay ahora sobre la mesa respeta el compromiso que hizo Obama en Copenhague de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 17% en el año 2020 respecto al 2005; y, en este sentido, la opción es completamente consistente con la promesa del presidente Obama.
¿Cuándo se podrá crear un mercado internacional del carbono?
Bueno, recordemos que existe el mecanismo de desarrollo limpio (inversiones que dan lugar a certificados de reducciones de gases obtenidos por proyectos bajos en carbono en países en desarrollo). Ya hay más de 2.000 proyectos registrados y caminando y unos 4.000 proyectos en cartera. El mercado internacional de carbono continuará existiendo.
¿La crisis ha relegado la lucha contra el cambio climático?
La crisis es una oportunidad. Quienes tienen una visión a largo plazo y asumen una posición de liderazgo se dan cuenta que dar un matiz verde a nuestras economías puede crear empleo y dar un apoyo importante a todas las industrias de tecnologías punta, que son las que van a propiciar el crecimiento económico en el futuro. Sí, sí, lo creo.
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PROPUESTA DE EVO MORALES. ¿APLAZAMIENTO DE LA CUMBRE DEL CLIMA? |
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Fuente: europapress.es
Publicado: 24/05/2010
LA PAZ. El presidente boliviano, Evo Morales, abogó este domingo por que se aplace la Cumbre de Cancún sobre cambio climático, convocada por la ONU para finales de este año, con el fin de evitar que esta nueva cita sea un fracaso como ocurrió con la reunión anterior celebrada en Copenhague el pasado diciembre.
"¿Por qué no suspender la Cumbre de Cancún mientras se desarrolla más diálogo con los movimientos sociales?", planteó Morales a su regreso de la gira que ha realizado por Europa, durante la que la lucha contra el cambio climático y su defensa de la Madre Tierra, han ocupado un papel preponderante.
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Morales presentó las conclusiones de la I Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (CMPCC), celebrada en abril pasado en la ciudad boliviana de Cochabamba, que resume la posición de pueblos indígenas y movimientos sociales de más de 150 países de cinco continentes sobre la emisión de gases de efecto invernadero, liberados por potencias industrializadas, y el calentamiento global, informa la agencia oficial ABI.
"Cancún va a ser otro Copenhague"
El presidente boliviano advirtió de que una decisión contraria a suspender la Cumbre de Cancún no permitiría establecer sino condiciones análogas al Entendimiento de Copenhague. "Cancún va a ser otro Copenhague", presagió, lo que supondría una pérdida de legitimidad para la ONU y para los Estados frente a sus ciudadanos.
"Los pueblos van a perder esperanza hacia sus Estados. Naciones Unidas perderá autoridad frente al mundo, porque en todo el mundo ahora se debate el cambio climático", defendió. "Seamos responsables", urgió, "que Cancún dé una esperanza".
En base a sus encuentros durante esta gira -durante la que se entrevistó con el Papa Benedicto XVI entre otros- y a los debates en la Cumbre Unión Europea, América Latina y Caribe, Morales propugnó la fuerza de una alianza de ambos bloques contra el cambio climático.
"Para qué esta alianza de Europa y Latinoamérica: para persuadir, convencer, con argumentos, a los países desarrollados como Estados Unidos que es el único país que no ha ratificado el Protocolo de Kyoto", afirmó durante una entrevista con la radio y la televisión local.
Por otra parte, subrayó la urgencia de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero. "Reducir las emisiones que envenenan a la naturaleza y estabilizar (el aumento de) la temperatura en un grado centígrado; la propuesta de Copenhague es de 2 grados centígrados", indicó. Asimismo, instó a la comunidad internacional no sólo a preservar y respetar el Protocolo de Kyoto, sino a "aplicarlo".
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